¿Siempre llegan tarde los reconocimientos?

La semana pasada y leyendo la noticia del fallecimiento del Sr. Adam Martin, ex-Presidente del Gobierno de Canarias, me dispuse a preparar lo que hoy voy a contar. Es un tema al que siempre le he estado dando vueltas, y es que considero que por desgracia no damos valor en vida al trabajo y esfuerzo que cada día realizan muchas personas y de repente una vez fallecidas parece como si nos diéramos cuenta de lo grandes que eran.

En este país, y supongo que en general, solo valoramos a las personas una vez fallecidas. Es muy difícil ver reconocimientos en vida, parece como si el aura de la muerte les otorgará valores angelicales y ensalzaran aún más sus méritos. Lamento si esto molesta a alguien, pero esto no debería ser así, y no por que los fallecidos no merezcan reconocimientos, sino por que si realmente se lo merecían, deberían ser en vida.

Por definición creo que todas las personas son buenas hasta que no se demuestra lo contrario, la vida me está enseñando poco a poco que también hay malas personas, pero por suerte todavía las buenas personas son muchísimas más que las malas. Cuando oigo las entrevistas a familiares, amigos y conocidos de grandes personajes que han fallecido, lo primero que hacen es decir que era una gran persona, ¿pero es que alguien se imagina en un telediario que alguien diga de un fallecido que era una mala persona? Como en todo, hay gente más simpática, otros más suyos, algunos solitarios, otros parlanchines, pero al fin y al cabo han sido personas, y como tales merecen un respeto, pero si realmente han sido grandes en vida, que alguien se lo valore.

Si algún político ha sido un gran presidente en vida, pues al dejar de serlo hagamos un homenaje y un reconocimiento a su aportación. Poco a poco parece que en el ámbito del deporte y de las artes, como en el cine, esta idea se va llevando a cabo. Los futbolistas tras retirarse, la gran mayoría reciben su homenaje al igual que los actores. Ayer me hizo feliz saber que el gran Manuel Alexandre, que falleció ayer Martes, había recibido un Goya honorífico en el 2003 y la medalla de las Bellas Artes en el 2002, el hombre pudo disfrutar casi 8 años de ese reconocimiento.

A menudo criticamos a los americanos por los excesivos montajes y espectáculos que hacen por todo, son capaces de parar un partido de baloncesto porque un jugador lleva 5.000 asistencias, cuando aquí la mitad de aficionados al baloncesto no sabrían decir si una jugada ha sido asistencia o no, y aún menos premiarla. Pero se les ha de reconocer que en el arte de premiar lo bordan, quizás hasta en exceso, pero en una sociedad donde el que dirán y que pensarán es una de sus razones de vivir, valoran mucho recibir premios y premiar a la gente casi por igual, pues es tan bueno quién se ha ganado el premio como quién reconoce esa virtud y sabe premiarla… reflexionemos…

One comment

  1. TONI N. says:

    great job!!!!!

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